lunes, 16 de marzo de 2026

Él nació un día que Dios estuvo enfermo

Hoy, hace 134 años, nació César Vallejo.

Y, hoy, por mis audífonos: 'Nocturne No 20' de Frédéric Chopin, 
a 432 Hz., retumba mi mente.

En mi vista: 'Espergesia'.

"Hay un vacío
en mi aire metafísico
que nadie ha de palpar:
el claustro de un silencio
que habló a flor de fuego."

El más grande poeta que vio parir el Perú, vive.

Ese vacío y ese nadie de Vallejo para mí eres tú, todo.

Reminiscencia.

La fuerte decoloración, por la profundización de la luz, no me permite distinguir lo real de la IA. 

Empero, aún te puedo ver.

El ingenio y la ocurrencia.

(Imagen: fotografías inéditas de Vallejo en una cárcel de París.)

Hoy me gusta la vida mucho menos...

"Me gusta la vida enormemente
pero, desde luego,
con mi muerte querida y mi café
y viendo los castaños frondosos de París 
y diciendo:"

Vallejo, por ratos, un ser abominable, malo, torpe, vividor, traicionero; y por ratos, un hombre bueno, sensible, amigable; cauto y derrochador; libre y prisionero de sus propias circunstancias.

¡tánta vida y jamás! ¡Y tántos años,
y siempre, mucho siempre, siempre, siempre!

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