lunes, 13 de marzo de 2017

[Parte 2] Breve resumen de "Los intelectuales y el socialismo" de F. A. Hayek

En particular, el pensamiento socialista debe su atracción a los jóvenes en gran parte a su carácter visionario, el coraje mismo para disfrutar del pensamiento utópico es en este sentido una fuente de fortaleza para los socialistas que el liberalismo tradicional lamentablemente carece.

Esta diferencia opera en favor del socialismo, no solo porque la especulación sobre los principios generales proporciona una oportunidad para el juego de la imaginación de aquellos que no están siendo ahogadas por el conocimiento tanto de los hechos de la vida actual, sino también porque satisface una legítima pretensión de la comprensión de la base racional de cualquier orden social y da margen para el ejercicio de ese impulso constructivo para que el liberalismo que después de haber ganado sus grandes victorias, dejó pocas salidas.

El intelectual, por su carácter general, no está interesado en los detalles técnicos o dificultades prácticas. Lo que apela a él son las visiones generales, la amplia comprensión del orden social en su conjunto que un sistema planificado promete.
(...)

Una vez que las demandas básicas de los programas liberales parecían satisfechas, los pensadores liberales se volvieron a los problemas de detalle y tendían a descuidar el desarrollo de la filosofía general del liberalismo, que, en consecuencia, dejó de ser un asunto de alcance, ofreciendo una visión para la especulación general.

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Debemos ser capaces de ofrecer un nuevo programa liberal que apele a la imaginación. Debemos hacer que la construcción de una sociedad libre, sea una vez más una aventura intelectual, un acto de coraje. Lo que nos falta es una utopía liberal, un programa que no parezca ni una mera defensa de las cosas como son, ni una especie diluida de socialismo, sino un verdadero radicalismo liberal que no perdone a las susceptibilidades de los poderosos (incluido los sindicatos), que no sea muy severamente práctica, y que no se limite a lo que aparece hoy en día como políticamente posible. Necesitamos lideres intelectuales que estén dispuestos a trabajar por un ideal, por pequeñas que puedan ser las perspectivas de su pronta realización.

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La principal lección que el verdadero liberal debe aprender del éxito de los socialistas es que fue su coraje de ser utópicos que les ganó el apoyo de los intelectuales y por lo tanto una influencia en la opinión pública que cada día hace posible lo que hace poco parecía totalmente distante.
[Parte 1] Breve resumen de "Los intelectuales y el socialismo" de F. A. Hayek

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Nadie, por ejemplo, que esté familiarizado con un gran número de facultades universitarias puede permanecer ajeno al hecho de que los profesores más brillantes y exitosos de hoy son más propensos a ser socialistas, mientras que aquellos que sostienen puntos de vista políticos más conservadores son con más frecuencia los mediocres. Esto es, por supuesto, por sí mismo un factor importante que conduce a la generación más joven al campo socialista.
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El socialista, por supuesto, ve en esto una prueba de que la persona más inteligente está llamado a convertirse en socialista. Pero esto está lejos de ser el necesario o incluso de ser la explicación más probable. 

La razón principal de este estado de cosas es, probablemente que, para el hombre excepcionalmente capaz que acepta el orden actual de la sociedad, una multitud de otras vías de influencia y poder están abiertas, mientras que a los descontentos e insatisfechos una carrera intelectual es el camino más prometedor para ganar influencia y poder para contribuir a la consecución de sus ideales. 

Incluso más que eso: el hombre de inclinación más conservadora con habilidades de primera clase, en general, elegirá el trabajo intelectual (y el sacrificio en la recompensa material que esta elección por lo general implica) solo si lo disfruta propiamente. Él es, en consecuencia, más propenso a ser un académico experto en lugar que un intelectual en el sentido especifico de la palabra, mientras que a los más radicales la búsqueda intelectual es más a menudo un medio y no un fin, un camino hacia exactamente ese tipo de gran influencia que los intelectuales profesionales ejercen. 

Es por lo tanto, probablemente un hecho de que no las personas más inteligentes son generalmente socialistas, sino que una proporción mucho mayor de las mejores mentes socialistas se dedican a las actividades intelectuales que en la sociedad moderna les da una influencia decisiva en la opinión pública.
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domingo, 3 de julio de 2016

Breve resumen de "Patada a la escalera: La verdadera historia del libre comercio" de Ha-Joon Chang

En la presente entrada, les comparto lo que considero el alma del articulo publicado sobre el libre comercio por el economista Ha-Joon Chang.

Del examen de la historia de los países hoy desarrollados surge el cuadro siguiente. En primer lugar, casi todos los PHD utilizaron alguna forma de promoción de la industria naciente cuando estaban en fases iniciales de desarrollo. El Reino Unido y EE.UU., los países supuestamente cuna de la política de libre comercio —no Alemania o el Japón que suelen considerarse como ejemplos de activismo estatal— fueron los que usaron protecciones arancelarias de la forma más agresiva
(...)
Aunque las protecciones arancelarias eran en muchos países un componente dominante de esta estrategia, no siempre eran la única medida proteccionista ya que a menudo iban acompañadas de otras medidas como subsidios a la exportación, reducciones arancelarias para los insumos usados en los productos para la exportación, asignación de derechos de monopolio, asociaciones de fabricantes, créditos dirigidos, planeamiento de la inversión y de la fuerza de trabajo, ayudas de I+D y creación de instituciones para facilitar la cooperación entre los sectores público y privado. Suele pensarse que estas políticas fueron inventadas por el Japón y otros países del Este de Asia después de la segunda guerra mundial, o al menos por Alemania a finales del siglo XIX, pero muchas de ellas tienen un largo pedigrí.

Finalmente, a pesar de compartir los mismos principios básicos, el grado de diversidad entre el peso relativo de los componentes de las políticas de los PHD es muy considerable, lo que sugiere que no hay un modelo de «talla única» para el desarrollo industrial.
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PHD: Entiéndase como los países hoy desarrollados.

Fuente: http://www.rebelion.org/docs/6790.pdf

jueves, 2 de junio de 2016

Asimetría Informativa: George Akerlof

Sobre la definición de "asimetría informativa"

Por lo general, se tiende a creer que la falta de información per se del consumidor representa una falla del mercado respecto a la profesionalidad y especialidad del productor sobre los productos o servicios que brinda en el mercado. De ese modo, en la práctica, el consumidor identifica tal desventaja reclamando y cuestionando dicha diferencia; ante ello, el regulador cree que exigiendo al proveedor la entrega obligatoria de toda la información logrará satisfacer o nivelar el estado de la supuesta desigualdad.

Tal apreciación es incorrecta, pues constituye una mera descripción del funcionamiento de los mercados. Para que la "asimetría de la información" represente una falla de mercado, debe ser relevante de cara al consumidor, esto es, no le debe permitir diferenciar las características (calidad) de los productos o servicios ofertados en el mercado.

Esto guarda sustento en el hecho de que si en un mercado no se puede distinguir los productos o servicios de buena o mala calidad, entonces, el consumidor no podrá diferenciar el sustento del precio dado, por lo que tenderá a reducir el punto de equilibrio (competencia) y, en consecuencia, podrá quizá desaparecerlo (falta de interés del proveedor en el mercado por falta de rentabilidad).

Allí radica la importancia de la "asimetría informativa", pues no solo es una representación del estado de desigualdad informativa, sino, actúa en forma negativa al tener un impacto (en la elección) en el consumidor y este, a su vez, en el mercado.


Referencias:

AKERLOF, George. "The Market for ´Lemons´: Quality Uncertainty and the Market Mechanism". The Quarterly Journal of Economics, Vol. 84, No. 3. (Aug., 1970), pp. 488-500.

Link: http://www.econ.yale.edu/~dirkb/teach/pdf/akerlof/themarketforlemons.pdf

domingo, 8 de noviembre de 2015

Resumen de la entrevista al economista Ha-Joon Chang (U. Cambridge)

Usted sostiene que la economía es la nueva religión y que los economistas se han convertido en sacerdotes ¿Podemos llamarle hereje?

Me hace gracia porque en Wikipedia me definen como «economista heterodoxo». No me importa que me llamen hereje: en muchas cosas no comulgo con la mayoría de los economistas, empezando por esa convicción de estar en posesión de la verdad absoluta. Recurro frecuentemente a la analogía religiosa porque lo que hacen muchos economistas me recuerda a lo que hacían los sacerdotes católicos en la Edad Media: se escondían tras el latín para que la gente no entendiera lo que decían. Lo mismo ocurre con la jerga de los expertos que han convertido el pensamiento económico en una especie de teología.

La economía es una ciencia ¿Verdadero o falso?

La economía nunca ha sido ni será una ciencia al estilo de la química o la física. En su origen, la nueva rama del saber se llamaba «economía política». El propio Adam Smith sabía que economía y política eran inseparables, y que ambas tienen una dimensión ética, muy relacionado con nuestros valores y creencias. Fue la escuela neoclásica la que suprimió el adjetivo de "política" y se empeñó en darle a la economía ese aura de ciencia pura que nunca ha tenido ni tendrá.

¿Qué es un economista heterodoxo?

La heterodoxia es un concepto relativo. En economía del desarrollo, que es mi campo principal, lo que yo digo solía ser lo ortodoxo en los años 50, 60 y 70. Hoy la ortodoxia es la llamada escuela neoclásica. Es una corriente que ve la economía como una colección de individuos racionales y egoístas, interactuando en intercambios de mercado. Esta escuela proporciona conocimientos muy potentes, pero no lo cubre todo. No cuestiona el sistema subyacente y por eso tiene ese sesgo hacia, digamos, el statu quo. Yo trato de cuestionarlo todo el tiempo, y en ese sentido no soy un economista neoclásico ortodoxo.

La economía afecta a nuestras vidas pero la gente la esquiva por considerarla demasiado compleja

Todas las profesiones tratan de que lo suyo parezca mas complicado de lo que es. El fontanero no te explicará todo, porque si lo hace parecería demasiado fácil. Pero los economistas han tenido un especial éxito en ello. La economía en los últimos 30 o 40 años ha estado desempañando el papel de la teología católica en la Europa medieval: funciona como ideología para justificar el statu quo. La gente tiene opiniones muy fuertes sobre muchas otras cosas, sin tener realmente un conocimiento muy profundo. El cambio climático, la política de EE UU en Oriente Próximo. Pero cuando hablamos de economía, se nos ha hecho creer que hay que dejarlo para los expertos. Eso es un enorme obstáculo para la democracia. Se excluyen las decisiones económicas más importantes del debate y escrutinio democrático.

¿La economía no es una ciencia?

En física o química las cosas que investigas no tienen su propia mente, no tienen valores éticos, no tienen posiciones políticas. La ilusión de considerar la economía como una ciencia ha tenido dos consecuencias. Una es que, a nivel intelectual, la materia se ha convertido en muy dogmática. Porque si crees que es un ciencia, no puedes aceptar que haya dos o tres explicaciones de un misma cosa. Esto ha animado a los economistas neoclásicos a excluir otras escuelas. Pero no hay una sola escuela económica, hay al menos nueve. Por otro lado, está la exclusión de los asuntos económicos del debate democrático.

Usted explica que ni siquiera el libre mercado existe como tal, que es una construcción política.

Hace 200 años podías comprar personas, podías comprar opio, podías emplear a niños. Ahora hemos decidido sacar eso del mercado. Pero no hay una teoría económica que diga que no deba haber trabajo infantil. Es una decisión ética, política. ¿Cómo va a ser, entonces, una ciencia?

¿La izquierda ha fallado por no aportar una alternativa económica?

Ha fracasado, y el origen está en el periodo anterior. En los años 80 y 90 muchos partidos socialdemócratas estaban en crisis. Con la desindustrialización, su base política mermaba. Además el colapso del bloque soviético hizo que las ideas de izquierdas fueran desacreditados. Todas, incluso las útiles. Cuando vino la crisis muchos partidos de izquierda estaban en el poder (en España, en Reino Unido…) y la gente asoció a la socialdemocracia con el desastre económico.

¿Es usted un radical?

Radical viene de raíz, significa que piensas en las cosas fundamentales. En ese sentido es un cumplido. Pero es triste que a alguien como yo se le llame radical. Cuando estudiaba economía en los ochenta en Corea, nadie me habría llamado radical, porque radical era un marxista o un maoísta. Ahora todo el mundo se ha desplazado a la derecha y, supuestamente, yo soy un tipo de izquierdas. Pero si se habla de repensar las raíces, estoy muy contento de ser un radical.

(Tomado del diario El País y El Mundo, 2015)


Mientras leía y subía esta información, Take me out de Franz Ferdinand sonaba en segundo plano. ¡A vivir! Me he sentido cansado, casi moribundo, pero dije ¡basta!, duró mucho tiempo este letargo, he revivido porque tengo una ilusión, algo en mi está cambiando, estoy siendo alguien mejor para mi mismo y también para los demás.

domingo, 21 de julio de 2013

Piero Calamandrei (1889-1956), testo del discorso agli studenti milanesi (1955)

PIERO CALAMANDREI (1889-1956), testo del 'discorso agli studenti milanesi' (1955)

Il discorso qui riprodotto fu pronunciato da Piero Calamandrei nel salone degli Affreschi della Società Umanitaria il 26 gennaio 1955 in occasione dell’inaugurazione di un ciclo di sette conferenze sulla Costituzione italiana organizzato da un gruppo di studenti universitari e medi per illustrare in modo accessibile a tutti i principi morali e giuridici.

L’art.34 dice:”I capaci e i meritevoli, anche se privi di mezzi, hanno diritto di raggiungere i gradi più alti degli studi”. Eh! E se non hanno i mezzi? Allora nella nostra costituzione c’è un articolo che è il più importante di tutta la costituzione, il più impegnativo per noi che siamo al declinare, ma soprattutto per voi giovani che avete l’avvenire davanti a voi. Dice così: E’ compito della Repubblica rimuovere gli ostacoli di ordine economico e sociale, che, limitando di fatto la libertà e l’uguaglianza dei cittadini, impediscono il pieno sviluppo della persona umana e l’effettiva partecipazione di tutti i lavoratori all’organizzazione politica, economica e sociale del Paese”.

E’ compito di rimuovere gli ostacoli che impediscono il pieno sviluppo della persona umana: quindi dare lavoro a tutti, dare una giusta retribuzione a tutti, dare una scuola a tutti, dare a tutti gli uomini dignità di uomo. Soltanto quando questo sarà raggiunto, si potrà veramente dire che la formula contenuta nell’art. primo- “L’Italia è una Repubblica democratica fondata sul lavoro“- corrisponderà alla realtà. Perché fino a che non c’è questa possibilità per ogni uomo di lavorare e di studiare e di trarre con sicurezza dal proprio lavoro i mezzi per vivere da uomo, non solo la nostra Repubblica non si potrà chiamare fondata sul lavoro, ma non si potrà chiamare neanche democratica perché una democrazia in cui non ci sia questa uguaglianza di fatto, in cui ci sia soltanto una uguaglianza di diritto, è una democrazia puramente formale, non è una democrazia in cui tutti i cittadini veramente siano messi in grado di concorrere alla vita della società, di portare il loro miglior contributo, in cui tutte le forze spirituali di tutti i cittadini siano messe a contribuire a questo cammino, a questo progresso continuo di tutta la società.

E allora voi capite da questo che la nostra costituzione è in parte una realtà, ma soltanto in parte è una realtà. In parte è ancora un programma, un ideale, una speranza, un impegno di lavoro da compiere. Quanto lavoro avete da compiere! Quanto lavoro vi sta dinanzi!

E‘ stato detto giustamente che le costituzioni sono anche delle polemiche, che negli articoli delle costituzioni c’è sempre anche se dissimulata dalla formulazione fredda delle disposizioni, una polemica. Questa polemica, di solito è una polemica contro il passato, contro il passato recente, contro il regime caduto da cui è venuto fuori il nuovo regime.

Piero Calamandrei
Se voi leggete la parte della costituzione che si riferisce ai rapporti civili politici, ai diritti di libertà, voi sentirete continuamente la polemica contro quella che era la situazione prima della Repubblica, quando tutte queste libertà, che oggi sono elencate e riaffermate solennemente, erano sistematicamente disconosciute. Quindi, polemica nella parte dei diritti dell’uomo e del cittadino contro il passato.

Ma c’è una parte della nostra costituzione che è una polemica contro il presente, contro la società presente. Perché quando l’art. 3 vi dice: “E’ compito della Repubblica rimuovere gli ostacoli di ordine economico e sociale che impediscono il pieno sviluppo della persona umana” riconosce che questi ostacoli oggi vi sono di fatto e che bisogna rimuoverli. Dà un giudizio, la costituzione, un giudizio polemico, un giudizio negativo contro l’ordinamento sociale attuale, che bisogna modificare attraverso questo strumento di legalità, di trasformazione graduale, che la costituzione ha messo a disposizione dei cittadini italiani. Ma no è una costituzione immobile che abbia fissato un punto fermo, è una costituzione che apre le vie verso l’avvenire. Non voglio dire rivoluzionaria, perché per rivoluzione nel linguaggio comune s’intende qualche cosa che sovverte violentemente, ma è una costituzione rinnovatrice, progressiva, che mira alla trasformazione di questa società in cui può accadere che, anche quando ci sono, le libertà giuridiche e politiche siano rese inutili dalle disuguaglianze economiche, dalla impossibilità per molti cittadini di essere persone e di accorgersi che dentro di loro c’è una fiamma spirituale che se fosse sviluppata in un regime di perequazione economica, potrebbe anche essa contribuire al progresso della società. Quindi, polemica contro il presente in cui viviamo e impegno di fare quanto è in noi per trasformare questa situazione presente. Però, vedete, la costituzione non è una macchina che una volta messa in moto va avanti da sé.

La Costituzione non è una macchina che una volta messa in moto va avanti da sé. La Costituzione è un pezzo di carta, la lascio cadere e non si muove: perché si muova bisogna ogni giorno rimetterci dentro il combustibile; bisogna metterci dentro l’impegno, lo spirito, la volontà di mantenere queste promesse, la propria responsabilità. Per questo una delle offese che si fanno alla Costituzione è l’indifferenza alla politica. È un po’ una malattia dei giovani l’indifferentismo. «La politica è una brutta cosa. Che me n’importa della politica?». Quando sento fare questo discorso, mi viene sempre in mente quella vecchia storiellina che qualcheduno di voi conoscerà: di quei due emigranti, due contadini che traversano l’oceano su un piroscafo traballante. Uno di questi contadini dormiva nella stiva e l’altro stava sul ponte e si accorgeva che c’era una gran burrasca con delle onde altissime, che il piroscafo oscillava. E allora questo contadino ipaurito domanda ad un marinaio: «Ma siamo in pericolo?» E questo dice: «Se continua questo mare tra mezz’ora il bastimento affonda». Allora lui corre nella stiva a svegiare il compagno. Dice: «Beppe, Beppe, Beppe, se continua questo mare il bastimento affonda». Quello dice: «Che me ne importa? Unn’è mica mio!». Questo è l’indifferentismo alla politica.

È così bello, è così comodo! è vero? è così comodo! La libertà c’è, si vive in regime di libertà. C’è altre cose da fare che interessarsi alla politica! Eh, lo so anche io, ci sono… Il mondo è così bello vero? Ci sono tante belle cose da vedere, da godere, oltre che occuparsi della politica! E la politica non è una piacevole cosa. Però la libertà è come l’aria. Ci si accorge di quanto vale quando comincia a mancare, quando si sente quel senso di asfissia che gli uomini della mia generazione hanno sentito per vent’anni e che io auguro a voi giovani di non sentire mai.

E vi auguro di non trovarvi mai a sentire questo senso di angoscia, in quanto vi auguro di riuscire a creare voi le condizioni perchè questo senso di angoscia non lo dobbiate provare mai, ricordandovi ogni giorno che sulla libertà bisogna vigilare, vigilare dando il proprio contributo alla vita politica…
Quindi voi giovani alla Costituzione dovete dare il vostro spirito, la vostra gioventù, farla vivere, sentirla come vostra; metterci dentro il vostro senso civico, la coscienza civica; rendersi conto (questa è una delle gioie della vita), rendersi conto che nessuno di noi nel mondo non è solo, non è solo che siamo in più, che siamo parte, parte di un tutto, un tutto nei limiti dell’Italia e del mondo. Ora io ho poco altro da dirvi. In questa Costituzione c’è dentro tutta la nostra storia, tutto il nostro passato, tutti i nostri dolori, le nostre sciagure, le nostre gioie. Sono tutti sfociati qui in questi articoli; e, a sepere intendere, dietro questi articoli ci si sentono delle voci lontane…

E quando io leggo nell’art. 2: «l’adempimento dei doveri inderogabili di solidarietà politica, economica, sociale»; o quando leggo nell’art. 11: «L’Italia ripudia le guerre come strumento di offesa alla libertà degli altri popoli», la patria italiana in mezzo alle altre patrie… ma questo è Mazzini! questa è la voce di Mazzini!
O quando io leggo nell’art. 8:«Tutte le confessioni religiose sono egualmente libere davanti alla legge», ma questo è Cavour!
O quando io leggo nell’art. 5: «La Repubbllica una e indivisibile, riconosce e promuove le autonomie locali», ma questo è Cattaneo!

O quando nell’art. 52 io leggo a proposito delle forze armate: «l’ordinamento delle forze armate si informa allo spirito democratico della Repubblica», esercito di popoli, ma questo è Garibaldi!
E quando leggo nell’art. 27: «Non è ammessa la pena di morte», ma questo è Beccaria! Grandi voci lontane, grandi nomi lontani…

Ma ci sono anche umili nomi, voci recenti! Quanto sangue, quanto dolore per arrivare a questa costituzione! Dietro ogni articolo di questa Costituzione, o giovani, voi dovete vedere giovani come voi caduti combattendo, fucilati, impiccati, torturati, morti di fame nei campi di concentramento, morti in Russia, morti in Africa, morti per le strade di Milano, per le strade di Firenze, cha hanno dato la vita perché libertà e la giustizia potessero essere scritte su questa cartra. Quindi, quando vi ho detto che questa è una carta morta, no, non è una carta morta, è un testamento, è un testamenteo di centomila morti.

Se voi volete andare in pellegrinaggio nel luogo dove è nata la nostra Costituzione, andate nelle montagne dove caddero i partigiani, nelle carceri dove furono imprigionati, nei campi dove fuorno impiccati. Dovunque è morto un italiano per riscattare la libertà e la dignità, andate lì o giovani, col pensiero, perché li è nata la nostra Costituzione.

miércoles, 3 de julio de 2013

Reflexiones sobre el erudito y el pensador. (1912)

Reflexiones sobre el erudito y el pensador (1912)

Y son tan atractivas que me parece importante repensarlas más cien años después de haber sido redactadas:

El erudito, decía el texto, es el hombre tonel que acumula la materia prima; mientras que el pensador es el alambique que destila lo que se encuentra en el tonel para convertirlo en sustancias nuevas.


En efecto, el erudito acumula conocimientos, reúne todo lo que encuentra sobre su tema y goza descubriendo fuentes y agrupando información de la más alta calidad tanto en su memoria como en sus archivos. Por regla general, el erudito es un especialista que se concentra en un tema determinado. Llega a conocer hasta los más mínimos detalles, las circunstancias más recónditas vinculadas a su objeto de estudio. En el fondo, el erudito es un coleccionista que se apasiona reuniendo conceptos, testimonios, reflexiones que pertenezcan al marco especializado de su interés. Aquellos que somos aficionados a coleccionar, ya sea libros, cuadros, monedas, estampillas, etc., sabemos del placer extraordinario que se siente cuando uno encuentra un objeto raro, especial, para integrarlo a su colección. El bibliófilo se emociona cuando, de casualidad, tropieza con un ejemplar extraordinario en una librería de libros viejos. Podríamos decir que el erudito, en tanto que es coleccionista, es una suerte de cazador que por diversos caminos va siempre en busca de sus presas. Y una vez que las ha conseguido se complace en lo que sabe, se emociona cuando entra a su biblioteca y mira todos esos libros antiguos que aún no ha leído y que quizá nunca leerá pero que le da gusto tenerlos. El erudito almacena información, la verifica, la compara, quiere tener el conocimiento más preciso y más completo del tema en el cual se ha especializado. 

El pensador no pretende reunir todo el conocimiento posible -aunque ciertamente le ayudaría mucho-, sino que trabaja con el conocimiento que ya tiene, lo procesa, lo convierte en un nuevo pensamiento, da un giro a las cosas, quiere crear más que guardar, quiere inventar aunque para ello requiera la base del conocimiento que le proporciona el erudito. Mientras el erudito tiene una función fundamentalmente de conservación (y de análisis riguroso del dato para estar seguro de que el conocimiento que almacena es válido), el pensador quiere crear, quiere darle una nueva mirada a las cosas, quiere proponer nuevas explicaciones y encontrar nuevos usos para esa información acumulada por el erudito.


Lo mejor, sin duda según el autor, es la combinación renacentista de erudito y pensador. Esta mezcla transforma ambas perspectivas en forma muy positiva. El erudito conserva su deseo de reunir conocimiento, pero no se queda con él. Y al manejar esa información con la amplitud y atrevimiento que aporta el pensador, se ve obligado a abrir su campo y mirar en torno suyo, fuera de los límites de su especialidad. Así la especialización deja de ser un conocimiento exhaustivo de algo y una ignorancia absoluta de todo el resto, para convertirse en un conocimiento de todo, pero orientado a una determinada perspectiva



Escuchando Comfortably Numb de Pink Floyd, realmente me siento cómodamente adormecido, pues hay varias cosas en la vida que no tienen sentido, la vida misma no la tiene, pero por eso mismo es que me gusta tanto el vivir, el renacer al despertar, el suspirar al contener el aliento y los nervios a lo desconocido; no cabe duda de que los sentimientos tienen objetividad y, además, pueden ser expresados objetivamente, ahora sí, por fin, de eso estoy seguro.